Thursday, November 02, 2006

La relación “cuerpo” y “objeto” en el teatro de títeres.

Si partimos de que la energía es la fuerza en movimiento de un objeto cualquiera, un objeto tendrá siempre -en sí mismo- una forma de movimiento inerte y una fuerza propia. Se trata de la energía del objeto. Nadie duda de la energía de un actor. Incluso si el actor está inmóvil tiene una energía que nos transmite. Sin embargo cuando entramos en contacto con un objeto cualquiera tomamos algo de esa otra energía en préstamo. Una energía exterior a nosotros, que le pertenece al objeto. También él tiene una energía aunque no se mueva.

Si pudiéramos establecer una verdadera comunicación con esta forma de energía que se encuentra en todo objeto, estableceríamos una especie de "diálogo secreto" con la forma, encontrando de ese modo la difícil armonía entre el cuerpo y el objeto. La misma comunicación que puede establecer en la danza una pareja de bailarines.

Es fundamentalmente una relación de respeto, en donde dos energías muy diferentes se juntan: la energía corporal y la energía inerte. Resultado de este encuentro es el nacimiento de una tercera energía: como en una especie de acoplamiento el actor y el títere se convierten en una sola cosa. Cuando se logra un verdadero diálogo, el movimiento que resulta de este encuentro es siempre natural. La complejidad técnica pasa a un segundo plano y es el objeto y sólo el objeto el que debe dictar el movimiento.

A diario establecemos una relación cotidiana con múltiples objetos. Normalmente establecemos relaciones de “uso utilitario” en donde no danzamos ni hablamos con la materia inerte. Es esa costumbre la que tal vez nos dificulta en escena el acceso a esta especial comunicación con las cosas. Para el titiritero es fundamental, pero hemos descubierto que lo es también para el actor, para el bailarín y para muchas otras formas de arte.

Cada cosa tiene una forma de energía inerte. Cuando entra en contacto con nuestro cuerpo adquiere su propio “lenguaje”. Se trata de encontrar los cabos perdidos de esta comunicación para escuchar lo que la materia inerte tiene que decirnos. Solo así el objeto manipulado pasa a ser un objeto animado o vivo.

Si establecemos simplemente una relación de fuerzas, en donde movemos al títere sin prestarle atención a su propia energía, estamos trabajando únicamente con el uso de la técnica. Podemos realizar un trabajo limpio, exacto, con una técnica muy precisa, pero carente de vida.

A veces la misma técnica puede traicionarnos. Si un títere es muy difícil de mover y tenemos que estar muy atentos a una serie de mecanismos que hay que manejar con exactitud, será muy difícil que nos concentremos en escuchar. Nadie que está asustado o preocupado puede relajarse para sentir. Por esta razón en todo montaje y siempre que sea posible, prefiero trabajar con las técnicas de manipulación más simples.

Los primeros ejercicios que realizamos en nuestros talleres sobre el cuerpo y el objeto son tan sencillos que a primera vista parecen muy estúpidos: el ejercicio consiste en colocar una pelota cerca del cuerpo, sin tocarla. Solo hay que mirarla. El segundo paso de este ejercicio es tocar esa pelota suavemente, con un dedo o una parte de nuestro cuerpo, mucho tiempo después de haber transcurrido cerca de ella. El tercer paso es tocar esa pelota “escuchándola”. El último paso, si hemos establecido verdadera comunicación con el objeto, es tener la libertad total de moverlo. Poco a poco lograremos ser movidos por el y nuestros movimientos serán impulsados por la relación de comunicación que establecimos. No será nuestra voluntad la que decida cómo movernos. Cuando terminamos el ejercicio, generalmente las personas sienten muchas cosas por esa pequeña pelota, simplemente porque han permitido eliminar la barrera que nos impone la propia voluntad y han entrado en comunicación con el objeto.

Esta relación de armonía es fundamental para una buena manipulación. Es importante comenzar por cosas pequeñas y simples, porque nuestro cuerpo ha olvidado este diálogo con la materia y necesita explorarlo como un niño que mira el mundo por vez primera. Si en nuestros talleres comenzáramos nuestros ejercicios con un títere, la relación inmediata que podríamos establecer sería artificial: posiblemente se encontraría contaminada con la imagen visual que nos hacemos del personaje.

Por: Sonia González


¡Un blog para nosotros!

Hemos abierto un blog para compartir y reflexionar sobre el trabajo creativo y otras cosas más. Un blog para nosotros y otras personas que estén interesadas en el teatro de títeres y todos sus procesos. De ahora en adelante nos vamos a reunir una vez cada quince días para trabajar técnicas de manipulación y nivelar conocimientos teóricos. Es importante que todos en el grupo estemos bien preparados. ¿Teatro Naku es una escuela? ¿Somos los futuros profesores de una futura escuela de teatro de títeres en Venezuela? Si eso fuera así, entonces tendríamos que exigirnos un aprendizaje más formal pues la experiencia sola a veces no cuenta.
Este primer día de taller nos reunimos. José leyó una carta que escribió luego de su experiencia representando a Teatro Naku en Bogotá, luego escuchamos a Sonia y a Silder hablar sobre la manipulación. Más adelante tendremos un resumen de esto en el blog. Reflexiones y escritos...